Andrea Ojeda, quien se desempeña como directora del Jardín 909 desde 2012 y del 906 desde 2016, habló sobre el desafío de conducir dos instituciones con realidades diferentes. "La función es la misma, el nivel inicial es el mismo, la política educativa es la misma, pero sí es cierto que las comunidades son diferentes", explicó. Y agregó una comparación que sintetiza su manera de vivir el rol: "Cuando estoy en mi casa soy mamá y ama de casa; cuando llego a la puerta de un jardín, soy la directora de ese jardín".
La docente recordó también una etapa muy especial de su carrera, cuando fue al mismo tiempo mamá y maestra en el Jardín 902. "Con Agustina me resultó muy fácil, con Francisco no tanto porque él quería estar conmigo", contó entre risas, rememorando aquellos años en los que compartía el espacio educativo con sus propios hijos.
Por su parte, Silvana Carnevali repasó su extenso recorrido dentro de la educación inicial. Recibida en 1992, comenzó trabajando en el ámbito rural, en el JIRIMM Nº2 del Paraje Gavilán, lugar que hoy también supervisa como inspectora. "Hice todo el caminito", resumió. Fue docente, directora y finalmente inspectora, un recorrido que definió como "natural" y profundamente ligado a su deseo de seguir creciendo profesionalmente.
Sin embargo, reconoció que el nuevo rol tiene ausencias difíciles de suplir. "Lo que más se extraña es el contacto con los niños y las niñas. Cuando sos docente decís "?mis nenes"?, "?mis alumnitos"?. Ahora el rol es distinto", expresó. Aun así, destacó que la actual gestión educativa prioriza el trabajo territorial: "Nos piden no estar en una oficina sino ir a las instituciones, compartir, acompañar".
Durante la entrevista, ambas coincidieron en destacar que todos los jardines del distrito ofrecen la misma calidad educativa, independientemente del barrio o de los recursos económicos disponibles. Carnevali recordó especialmente su paso por el Jardín 904 del Barrio Roca y el esfuerzo que realizaron para derribar prejuicios.
"Las familias querían mandar a sus hijos a los jardines céntricos y nosotros nos propusimos demostrar que en todos los jardines se trabaja de la misma manera", explicó. Y añadió una reflexión que resume el espíritu docente: "Cuando una institución tiene menos recursos, apelamos a la creatividad para garantizar lo mismo con otras herramientas".
La charla también abrió espacio para los recuerdos y las personas que marcaron sus trayectorias. Andrea Ojeda mencionó especialmente a Nelia Lozano, profesora del instituto formador, quien fue fundamental en sus primeros pasos como docente. "Yo me preguntaba si esto era para mí y ella me hizo sentir que iba por el buen camino", recordó emocionada.
Silvana, en tanto, mencionó a directoras e inspectoras que fueron referentes en su carrera, entre ellas Cristina Berruet, Miriam Faiella, Graciela Martel y Estela Grondona. "Fueron mujeres que nos mostraron un camino y nos inspiraron a seguir creciendo", señaló.
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando comenzaron a hablar de los alumnos que dejaron huellas imborrables. Carnevali recordó a Valentín Alfano, un niño apasionado por los dinosaurios que años después se recibió de geólogo. "Yo tenía que estudiar para seguirle la conversación porque no entendía nada de fósiles ni dinosaurios", contó entre risas. "Cuando se recibió, su mamá me mandó una foto y me dijo que yo había tenido mucho que ver en eso".
También habló con emoción de exalumnos que aún hoy continúan saludándola como cuando eran pequeños. "Tengo alumnas de 25 años que todavía me dicen "?Tata"?, como me decían en sala de tres, y eso me estruja el corazón", confesó.
Andrea Ojeda compartió experiencias vinculadas a la inclusión y recordó especialmente a Facundo Caballero, un niño ciego que fue alumno suyo. Para acompañarlo mejor, viajaba regularmente a Bahía Blanca para capacitarse en la Escuela de Ciegos.
"Trabajar con un niño con discapacidad nos enriquece más a nosotros que a ellos", aseguró. "Los chicos incorporan con una naturalidad impresionante las diferencias y aprenden a ayudar sin prejuicios. Eso es maravilloso".
Las docentes también reflexionaron sobre cómo cambiaron las infancias y los desafíos actuales de la educación inicial. "Los niños y niñas de hoy son distintos a los de hace algunos años atrás", reconoció Carnevali. "Y uno tiene que ir adaptándose".
En ese sentido, destacaron dos importantes innovaciones que se están implementando en el nivel inicial local: la incorporación de niños de un año y una experiencia piloto de doble jornada en el Jardín 909.
"Las familias necesitan trabajar y buscan en el jardín no solo educación sino también cuidado, alimentación y contención", explicaron. Sobre la experiencia de jornada completa, Andrea detalló que los chicos "se adaptaron muchísimo mejor de lo que esperaban" y que el balance es altamente positivo.
Otro de los temas centrales fue la preocupación por el uso excesivo de pantallas en las infancias. Ambas docentes anunciaron en El Informador una charla abierta a la comunidad que se realizará en la Cooperativa Eléctrica de Coronel Pringles, a cargo de la especialista Ana Inés Serra.
"Estamos atravesando un problema serio con el uso de celulares, tablets y televisión", advirtió Carnevali. "Es nocivo para el desarrollo mental, psicológico y especialmente para el lenguaje".
Andrea reforzó la invitación y destacó la capacidad de la profesional para llegar a las familias. "Tiene el poder de la palabra, te atrapa, hace que todo sea muy claro y práctico", afirmó.
UN MENSAJE ESPECIAL PARA TODAS LAS DOCENTES
Andrea Ojeda no pudo ocultar la emoción. "Gracias a todas las jubiladas, porque cada una aportó algo a lo que soy hoy", expresó. Y dejó un deseo para las nuevas generaciones: "Que nunca pierdan el amor por ser maestras jardineras. Que nunca pierdan el placer de ver crecer a los niños con esa inocencia y espontaneidad que tienen".
La directora reveló además que originalmente soñaba con estudiar Medicina, pero las posibilidades económicas familiares la llevaron a elegir el profesorado de nivel inicial. "Y acá estoy", dijo sonriendo.
Silvana Carnevali contó una historia similar. "Yo quería ser farmacéutica, pero no podían mandarme a estudiar afuera", recordó. Sin embargo, aseguró que desde el primer momento se enamoró de la profesión. "Me abracé a esta carrera y entendí que era lo mío", afirmó.
Finalmente, dejó un deseo que resumió el sentimiento compartido durante toda la charla en El Informador: "Ojalá todas las docentes puedan sentir el amor que siento yo por esta profesión".